Se acaba, si vos querés

por Patricia Fortino

Los paliativos son para los casos terminales, pero, se sabe, de ahí en adelante queda un solo camino y no es otro que la muerte misma. Los recursos que el ejecutivo manoteó después de las PASO para calmar los ánimos de los votantes enojados ni siquiera sirven para calmar tanto dolor y, de cualquier manera, si no modificamos el rumbo, nos conducirán a la muerte misma.

El llamado “bono” (que parece no es otra cosa que un adelanto de haberes) o la quita del IVA (impuesto al valor agregado) a un número finito de alimentos de la canasta familiar, aunque lo pretendieran, no logran alcanzan el objetivo.

La inflación de los 4 años de gobierno macrista nos deja en inferioridad de condiciones para afrontar una carrera inabordable entre precios y salarios. La suba desmedida del costo de las tarifas de servicios públicos afectó en forma despiadada el bolsillo de los trabajadores. Una factura de Agua se vio incrementada (promedio) un 480 % desde 2015 a 2019. El agua. El 28 de julio de 2010, a través de la Resolución 64/292, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció explícitamente el derecho humano al agua y al saneamiento, reafirmando que un agua potable limpia y el saneamiento son esenciales para la realización de todos los derechos humanos.

Nos dejan secos y no es una sutileza, nos quitaron el trabajo, la salud, la calidad educativa, el bienestar, la cultura, el ocio, el placer y hasta las ganas.

Perdimos la tranquilidad de planificar futuro, porque el día a día se convirtió en una pesada carga y el presente subyuga la esperanza.

Las calles de Buenos Aires se convirtieron en espacios donde los pobres de toda pobreza viven. La calle no es un lugar para vivir, la calle no tiene cocina, ni cama, ni libros, ni ventana. El paisaje cotidiano de la miseria absoluta hizo invisible a los ojos de la sensibilidad gobernante esta realidad, acostumbrando la idea de la indigencia en la ciudad más rica de Argentina.

Hay una oportunidad democrática que nos permite empezar a ver una integración política de Buenos Aires al país todo. La concepción egocéntrica de algun@s no es la real imagen de los que habitamos los barrios. La soberbia, pantalla de quienes se llevan los mundos a su paso, no es la legítima idea de quiénes somos. Para demostrar los valores que nos importan hay que ocuparse de l@s otr@s.

No hay recetas mágicas, hay políticas que piensan en mejorar la vida de las personas y otras que están pensadas para mejorar los bolsillos de algun@s poc@s. Esa es la síntesis, esa es la real causa de los resultados.

Buenos Aires tiene una ocasión que merece ser aprovechada, hagamos fundamento de esta idea, no es imposible, es absolutamente posible ganar esta ciudad, solamente tenemos que decirlo y multiplicar nuestro convencimiento.