Día de la militancia o la militancia de un día...

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Archivos - Año 2012

No hay escuela para militantes

No hay escuela para militantes. No hay manera de explicar empíricamente su significación. No se puede armar un discurso que contenga las palabras capaces de abarcar la liturgia y el sentimiento.

¿Cuándo puede alguien decirse militante?

¿Desde dónde se calcula y hasta dónde se permite la inclusión en esa práctica indescriptible de vivir la política?

¿Se es militante por simpatía con personas o ideas?

¿Quedan dentro de la militancia aquellos que no tienen capacidad crítica de discusión política?

El objeto del militante ¿es la política o su propio reconocimiento a modo de identificación colectiva?

Vale saber cuál es el piso, pero ¿sabemos todos que el techo siempre será una utopía?

Porque si confundimos, en la romántica vorágine que hoy vivimos, cuál es el sentido y el destino de nuestra militancia, entonces la embriaguez que nos provoca el haber recuperado la política para el pueblo, puede dejarnos en posición adelantada más de una jugada. Y ya se sabe, con un buen arbitraje, el “offside” casi nunca termina en gol.

“Nunca hemos sido tan fuertes. En consecuencia ha llegado la hora de emplear la inteligencia y la tolerancia, porque el que se siente fuerte suele estar propicio a prescindir de la prudencia” dijo Perón el 15 de noviembre de 1972, a horas de regresar al País después de 18 años de exilio.

Cuando queremos hacernos los “peronistas ilustrados” recurrimos a los discursos del General sabiendo que siempre encontraremos alguna frase que nos rescate de nuestra berreta perorata. Pero al menos desde esta columna reconocemos nuestras limitaciones.

Será que tantos años de militancia nos han enseñado a sacudirnos las miserias y abrazar la causa desde la causa misma.

Algunos de nosotros pertenecemos a la privilegiada generación sobreviviente de tantas aberraciones, persecuciones y muertes que por prepotencia histórica, los dueños del país han ejercido durante décadas sobre el pueblo argentino.

No tenemos escapatoria. Esos, los elegidos del destino político que podemos aún ver la vida desde la vida misma, estamos obligados a militar la causa de la justicia social.

Nosotros tenemos compañeros, hermanos, hijos, nietos, vecinos, amigos, padres o conocidos que han dejado su vida en la causa militante por una Argentina justa, libre y soberana.

¿Dónde podríamos estar si no fuera militando?

La militancia, compañeros, no tiene fecha de jubilación, por eso es maravillosa. Porque no hay línea etaria que nos limite la participación genuina en la defensa del proyecto.

El proyecto que levantamos y que algunos cascotean con las mismas piedras de todos los tiempos.

El proyecto que soñaban construir quienes aquel 17 de noviembre festejaban felices el retorno del hombre que había cambiado la historia del pueblo argentino.

Y así los pueblos van construyendo sobre sí mismos, la que será la Patria para todos. No es fácil. Nosotros, que nos hemos re significado para poder rescatar la cultura perdida de la política, que nos pudimos volver a ver reflejados en el espejo de los hermanos Latinoamericanos, que nos levantamos luego de haber sido pisoteados en el piso, nosotros hoy festejamos la militancia.

Puede sonar soberbio, pero es la contradicción pueblo-soberbia ya no nos pesa.

Recuperamos la vida junto a las madres y las abuelas; recuperamos la movilización junto a los jóvenes impulsivos y arrogantes; recuperamos la voz junto a Néstor, recuperamos la dignidad junto a Cristina; recuperamos los derechos junto a los 30000 que nos señalan el camino; recuperamos el trabajo junto a tantos delegados de base “levantados” de las fábricas; recuperamos la soberanía rompiendo lazos con modelos perimidos; recuperamos la conducción política bajando los cuadros de los dictadores; recuperamos el honor de nuestros viejos duplicando el número de jubilados y poniendo en valor dos veces al año sus ingresos.

Gracias a la militancia pudimos con todo y vamos por el resto.

El Día de la Militancia es un día cualquiera, lo es para los que somos militantes a tiempo completo.

Desde esta tribuna, para todos los que se sienten así, les deseamos feliz día compañeros.


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