El día que los números hablaron Imprimir
Usar puntuación: / 0
MaloBueno 
Archivos - Año 2011

¡Cómo empezar!

Lo primero que voy a dejar en claro es que un análisis necesita un poco de mente fría, poder tomar distancia de los hechos y también algo (para no caer en el discurso hegemónico mediático) de observancia desde afuera.

Por lo tanto lo que van a leer no es un análisis del resultado electoral que acaba de poner en su justo lugar de Presidenta reelecta a la compañera Cristina.

Así luego me ahorro de responder mensajes con intenciones de abrir debates donde no se puede. Porque para debatir ideas, debe haber ideas para confrontar y ahí me he encontrado últimamente con más de un problema.

Algo parecido al resultado electoral.

Cuando la diferencia entre el primero y el segundo es el aplastante casi 40 % de los votos, se complica la discusión.

La semana pasada decíamos que este camino es el camino de un cambio donde la batalla cultural está haciendo un frente de desafío con las primeras, las segundas y las terceras filas mejor formadas de la historia argentina.

Desde que recuperamos la democracia (porque decir “retorno de la democracia” es como que así solita un día decidió irse la democracia de nuestra vida institucional) hemos estado probando, equivocándonos y vuelto a probar y equivocar sobre el modelo de país que los argentinos sabemos que queremos tener.

El resultado de las elecciones no es la suma de votos volcados en las urnas. No simplemente. El resultado de estas elecciones nacionales, que ha ubicado a Cristina en el primer lugar de tantas diferencias meramente estadísticas, es lejos, muy lejos el resultado electoral más consensuado de los últimos 28 años de historia.

Pero no hablo de números. Los números suelen dar apenas fríos resultados de cifras que por sí, nada dicen.

Lo que dice el resultado electoral de un triunfo como este es que el pueblo se viste de fiesta y eso supera cualquier guarismo estadístico.

La fiesta no es cualquier festejo. Es la fiesta de los que han vuelto a sentirse visibles en un país que hace apenas 8 años los había dejado afuera de toda esperanza posible.

Cuando la plaza se colma de alegría, no hay más nada que preguntarse.

Analizar cuántos quedan afuera de esta alegría sería caer en soberbias miserables. Sobre todo porque los pueblos no se equivocan. Pueden confundirse conducidos por cipayos disfrazados de ovejas, pero siempre reconocen los verdaderos liderazgos.

Porque los líderes no se visten de pueblo, son el pueblo.

La verdad no tiene alternativas, siempre busca ir por más verdad. La verdad de una propuesta que se inició con el apenas 22% de los votos, encabezado por un hombre al que le debemos una construcción sin antecedentes, hoy se recategoriza con este triunfo electoral aplastante de la compañera Presidenta.

Pero no es lo más importante.

Lo mejor de este resultado es saber que los que estamos sosteniendo el modelo buscamos todos los días como revalorizarlo.

Ahora vamos por lo que falta.

Triste el que decida quedarse afuera.

Se pierde la fiesta de construir entre todos un país mejor.

 


Una paliza democrática a los profetas del “fin de ciclo”


Ganar, golear y gustar


La Patria en estado de gracia


“Inventar el futuro”


Votos


Cristina Fernández fue reelecta Presidenta

de la Nación