Lo importante es competir

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Archivos - Año 2011

Estamos a días de elecciones nacionales para elegir la fórmula de presidente y vice que conducirá los próximos cuatro años políticos del país, y como nunca desde el retorno de la democracia, parece que no competimos por nada.

Cuando digo “no competimos por nada” no lo hago despectivamente en descalificación de la contienda electoral. El cargo más importante del país es siempre la pugna más significante del sistema democrático.

Lo que quiero simbolizar es la falta de interés competitivo en el espectro político de las distintas fuerzas que irán a la elección mayor el próximo 23 de octubre.

A las cuentas que no dan, luego de los resultados de las primarias de agosto, se ha agregado el desprestigio que han alcanzado los candidatos opositores en su carrera hacia “la nada”.

Después de la purga de las primarias, el arco rival que va de derecha a derecha (no es un error de tipeo, es una definición ideológica) no logra equilibrar propuestas, despertar inquietudes, ocasionar algún interés en el electorado.

No es fácil ser opositor de un gobierno respaldado popularmente. La oposición debiera encontrar un eje por donde atravesar sus propuestas, pero esa tarea sería solamente posible si tuvieran ofertas que estuvieran a la altura para competir con la gestión de los últimos 8 años de gobierno.

Casi no hay campaña oficial, la campaña se hizo sola, andando, como el camino del poeta. Todo lo hecho no necesita prensa, los beneficiarios saben, sienten, disfrutan y defienden de los beneficios de una gestión que nunca ha tomado una sola medida en contra del pueblo.

El pueblo elige todos los días pero ratifica su apoyo en las elecciones.

Elige todos los días cuando ya no digiere sin masticar mucho previamente cada una de las estocadas mediáticas a las que nos tienen acostumbrados los monopólicos armadores de agenda.

Sé que me ganaré algunas críticas por lo que sigue pero en verdad creo que es la primera vez en la historia del país que estamos dentro de un proceso revolucionario y tal vez debamos entender que la oposición no está para semejante desafío. Es lo que podríamos definir sencillamente “no estar a la altura de las circunstancias”.

No es para desanimarse, por el contrario, las revoluciones “crecen desde el pie” diría el grande de Zitarrosa, y desde allí todo es construir para arriba. Cuando esto pasa los que quedan afuera lo hacen socialmente convencidos, ideológicamente identificados con sistemas sustentados en políticas liberales, excluyentes, sectarias y represivas. Todos los demás están de mismo lado.

Corren buenos vientos en esta primavera. Son los vientos que a su paso limpian y dejan la huella marcada para los que deciden seguir en la construcción de una Argentina que ya nunca perderá la dignidad. Para eso sirven las democracias y en ese marco, las elecciones ratifican los deseos de quienes se sienten bien conducidos, ideológicamente representados y políticamente seguros.

No es poco. Más bien es mucho. Todos y todas lo hicimos posible pero hay que tener con qué llevarlo adelante.

El 23 de octubre

Cristina Presidenta

Boudou Vice

 


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