Murió un asesino

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Archivos - Año 2010

Se murió un lunes. Los lunes son días largos, pesados y con la mala onda que da haber dejado atrás el fin de semana. El día más feo de la semana, dirán algunos. ¿Y si llueve? Ah! Si llueve es más feo; por esa mala prensa que tiene la lluvia, sólo por eso.

¡Mirá que morirse un lunes y de lluvia!

Lo mismo da. Debió morirse a la sombra que da una celda común. Allí donde mueren los asesinos como él. Morir de viejo, tanto como su condena pudiera haber llegado a cumplirse. Esa condena de la que fue librado por una Ley perversa, casi, casi tanto, como los hechos por los que una sociedad más justa lo hubiera condenado de haber llegado a tiempo.

Para los asesinos, ni olvido ni perdón*

por Patricia Fortino

“¿Es mejor ser amado que temido, o al revés? La respuesta es que sería deseable ser ambas cosas, pero como es difícil que las dos se den al mismo tiempo, es mucho más seguro para un príncipe ser temido que ser amado, en caso de tener que renunciar a una de las dos”. Nicolás Maquiavelo El Príncipe

Es muy difícil hacer referencia al Proceso sin caer en lugares comunes. Pero lo común, cuando sale de las entrañas mismas del dolor, no es ni ordinario ni banal. Caben los lugares comunes cuando el ahogo no deja de oprimirnos al recordar el horror. Si queda tiempo para el homenaje, entre tanto camino por revertir, entonces no hay que ahorrar sentimientos. La presión que el espanto ejerció sobre el pueblo necesita sacudirse, aunque se caiga en expresiones que parezcan vulgares. Nunca sobra una palabra solidaria, un abrazo para recomponer el alma, una mirada comprensiva o una sonrisa que recupere la vida.

Hay, en la historia de este infierno del que hoy se cumplen 31 años del comienzo, compañeros, hijos, padres, amigos o hermanos de todos los que sobrevivimos y de todas las generaciones posteriores, incluso de las que aún estén por venir.

Porque la memoria es selectiva tenemos una deuda que no saldaremos sino con el permanente ejercicio de traer al presente la historia, aunque eso signifique revivir heridas y volver a llorar las mismas lágrimas una y otra vez.

Cuando la justicia tarda en llegar, tiene el sabor amargo que la demora provoca. Cuando se la cercena, tiene la cara implacable de la injusticia. Cuando se la manipulea puede confundirse la firmeza de la ley con corrupción política.

Así vimos pasar en la Argentina democrática, de la mano de quienes representaron los intereses políticos del Estado Nacional, ordenanzas, decretos y leyes que, lejos de reivindicar la condición humana de los ciudadanos, nos humillaron, nos doblegaron ante los opresores, nos devolvieron viejas dolencias en el alma.

Cuando creíamos, por la lucha pasada, y en memoria de los compañeros caídos, que el nunca más sería un legado orgulloso que dejaríamos a las generaciones venideras, llegó, una de las leyes más vergonzantes de la historia de este joven, pero castigado país.

Cuando algunos nos esforzábamos por re fundar la Patria, otros la negociaban, la vendían, la entregaban, con sus bienes y sus gentes, dejando sin respuesta, intactos sus dolores y sufrimientos.

Está bueno recordar y si por las dudas nos olvidamos, está bueno que otros nos lo recuerden.

Hay lugares comunes donde vale la pena caer de vez en cuando…

http://www.24demarzo.gov.ar

http://www.me.gov.ar

La ley de Punto Final fue aprobada por la Cámara de Senadores el 22 de diciembre de 1986.

Votaron a favor 25 Senadores, a saber:

Unión Cívica Radical

Fernando de la Rua

Juan Trilla

Adolfo García

Edison Otero

Faustino Mazzuco

Macario Carrizo

Manuel de Villar

José Falsone

Luis León

Antonio Mapoli

Fernando Mauhm

Héctor Velásquez

Ricardo Laferriere

Antonio Berhongaray

Luis Brasesco

José Genoud

Margarita Malharro de Torres

Partido Justicialista

Luis Salim Horacio Bravo Herrera

Partido Bloquista de San Juan

Leopoldo Bravo Francisco Gil

Partido Autonomista Correntino

Gabriel Feris Y Ricardo Leconte

Movimiento de Integración Y Desarrollo (MID)

Manuel Vidal

La ley de Punto Final fue aprobada por la Cámara de Diputados el 23 de diciembre de 1986

Votaron a favor 124 Diputados, a saber:

Unión Cívica Radical

Luis Abdala

Oscar Alagia

Antonio Albornoz

Raúl Baglini

Juan Belarrianaga

Carlos Bello

Tulio Bernasconi

Ricardo Berri

Carlos Bianchi

Elia Biancho de Zizzias

José Bielicki

Víctor Bisciotti

Felipe Botta

Julio Bulacio

Oscar Caferri

Osvaldo Casimar

José Canata

Augusto Cangiano

Rubén Cantor

Pedro Capuano

Raúl Carrizo

Juan Castiella

Juan Castro

Juan Cavalleri

Ricardo Colombo

Ricardo Cornaglia

Lorenzo Cortese

Atilio Curatolo

Ricardo Daud

Eduardo Douglas Rincon

Juan Elizalde

Nemesio Espinosa

Ernesto Figueras

José Furque

Lindolfo Gargiulo

Mario Gerarduzzi

Julio Ginzo

Néstor Golpe Montiel

Florentina Gómez Miranda

Héctor González

Joaquín González

José Gorostegui

Erasmo Goti

Emilio Guatti

Jorge Horta

Horacio Huarte

Emilio Ingaramo

Roberto Irigoyen

César Jaroslavsky

Harnaldo Lazcoz

Jorge Lema Machado

Luis Lencina

Pedro Lepori

José Lizurume

Roberto Lorens

Santiago López

Mario Losada

Horacio Lugones

Blanca Macedo de Gómez

Alberto Miglietti

Miguel Martínez Márquez

Horacio Massacessi

Raúl Milano

Leopoldo Moreau

Feliz Mothe

Arturo Negri

Prospero Nieva

Pedro Ortiz

Rodolfo Parente

Anselmo Pelaez

Tomas Pera Ocampo

René Pérez

Osvaldo Posse

Alberto Prone

Ariel Puebla

Liborio Pupullo

Daniel Ramos

Rubén Rapacini

Cleto Rauber

Adolfo Reynoso

José Rodríguez Artusi

Julio Romano Norri

Ángel Ruiz

Roberto Salto

Guillermo Sarquis

Carlos Silva

Roberto Silva

Hugo Socchi

José Soria Arcn

Carlos Spina

Miguel Srur

Juan Stavale

Jorge Stolkiner

Adolfo Stubrin

Marcelo Stubrin

Lionel Suárez

Guillermo Tello Rosas

Ricardo Terrile

Domingo Uzin

Jorge Vanossi

Carlos Vidal

Jorge Yunes

Jorge Zavaley

Felipe Zingale

Pablo Zoccola

Balbino Zubiri

Partido Justicialista

Guillermo Brizuela

Teofilo Iglesias Vilar

Alberto Medina

Domingo Purita

Partidos Provinciales

Horacio Guzmán

María Cristina Guzmán Del Movimiento Popular Jujeño

Capitán de Navío Roberto Ulloa (Renovador de Salta)

Carlos Zaffore (MID -Bs As.)

* Nota publicada originalmente el 24 de marzo de 2007


Murió el represor Emilio Eduardo Massera


El genocida Massera murió sin confesar ni pagar por sus crímenes


El jefe más maquiavélico


El almirante que mostró la hilacha


El amor vence


El genocida que añoraba convertirse en presidente


Veredicto final


El Negro no pudo


Murió el Mengele de la última dictadura


Denuncian al periodista que hacía de enlace entre Clarín y el Ejército


“Las vergüenzas de nuestro sistema judicial”


“El almirante y su ambición por Papel Prensa”


Un represor con perfil de político que soñaba llegar a presidente


“El marino que tomó el tren equivocado”


“Muere condenado pero no indultado”


Una sensación de alivio


“Se lleva muchos secretos”


Condenado por la sociedad


“Uno de los más siniestros”

 





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